viernes, 5 de octubre de 2012

Maratón se escribe con ...D



Maratón se escribe con D...

Septiembre 2 del 2012, las 4:10 hrs. Es momento de levantarse, tomar la primer medida de glucosa, desayunar y vestirnos para irnos a nuestro gran compromiso de cada año, correr el Maratón de la Ciudad de México en su treintava edición, atrás quedaron los entrenamientos, la selección del outfit, ir por el paquete  y dejar por escrito la promesa, observar la línea azul, la cena de carbohidratos, las competencias previas donde una vez más pude romper mi record de Medio Maratón dejando ahora el tiempo en 1:40:56 para la distancia de los 21K.



Todo esta listo, ya estoy reunido con mi equipo, los Runners+ quienes siempre con esa gran camaradería que nos caracteriza, comparto fotos, sonrisas, ideas y pensamientos, buenos deseos y sobre todo las mejores vibras; estamos todos juntos, los que debutarán y los que refrendaremos el titulo que pocos pueden portar, el titulo de “Maratonista”, algo a lo que solo pocos se atreven.



Las 7:00 hrs. Y el balazo de salida suena para dar paso a las grandes guerreras del asfalto, las mujeres que con todo pundonor, orgullo, fuerza y valor van también a enfrentar a “La Bestia”, sin dar ni pedir cuartel, para todas ellas mi admiración y respeto.

Las 7:15 hrs. Llego nuestro momento y aquí vamos en busca de recorrer la mítica distancia de los 42 kilómetros con 195 metros, el recorrido es pintoresco, lleno de cultura, belleza y esplendor, recorrer avenidas emblemáticas, cruzar frente a monumentos históricos y sentir lo vivo que esta nuestro Distrito Federal es algo que se tiene que respirar, que se tiene que vivir.



A lo largo de toda la ruta voy encontrando a grandes amigos y corredores, unos que me pasan y otros a los que yo paso, eso no importa, lo bello es que vamos todos juntos, miles de almas con un mismo objetivo vamos a lo largo del camino compartiendo más que asfalto, compartimos sueños, ilusiones y un gran espíritu guerrero.



A lo largo de la ruta y en cada una de mis mediciones todo esta en orden, valió la pena todo lo entrenado, vamos compensando de manera perfecta, mantenemos el ritmo de carrera esperado y aún a pesar de que me hicieron falta algunos entrenamientos, voy por toda la ruta muy bien, contento, alegre, encontrándome en todo momento conmigo mismo, ¡carajo! Que bello es saberte y estar consciente de que vas en cuerpo y alma al unísono.

El calor a lo largo de casi toda la ruta ya hizo estragos, tengo mucha sed y el abasto del K37.5 se me fue, sé que más adelante, en el K39 me espera algo formidable, la gran Porra Mitotera de los Runners+, pasar al lado de ellos y recibir sus muestras de cariño, aprecio y apoyo hacen que salga la reserva de combustible para tener un gran cierre.



El K40 ¡por fin!, un lugar para saciar mi sed y refrescarme un poco, con paso firme aunque ligeramente cansado me enfilo a la meta, mando mensaje por celular a mi familia avisando que estoy por finalizar la prueba, la veo, esta frente a mí, el arco que sostiene el reloj que marca tu tiempo de carrera, contengo la ganas de sprintar y solo mantengo la firmeza de mi paso y por fin, una vez más con los brazos en alto, el pecho erguido y la cara cubierta con una gran sonrisa atravieso el umbral mágico que me refrenda como Maratonista, ello me trae un regalo extra, ¡un nuevo record personal!, en tan solo 3:41:02 una vez más lo le conseguido.



Posterior a cruzar la meta y camino a recibir mi medalla me encuentro entre el público asistente a mis amigas de EsTuDiabetes, Claudia y Ernestina quienes me regalan una foto con una manta, regalo inesperado y muy reconfortante, Gracias por tan lindo detalle.



Posterior a ello a reunirme con mis tres bellas mujeres, esposa e hijas, quienes son uno de los estímulos más grandes que tengo en la vida, esta es de las pocas veces que sin importar lo sudado que estoy, me dan beso y abrazan ...Ja Ja Ja, pero bien ganado y merecido ese beso y abrazo de cada una de ellas, las Amo.

Sin temor a equivocarme les puedo escribir que alma, vida y corazón fueron desparramados por sobre toda la línea azul, esa que marca la ruta de los 42K, una vez más, palabra empeñada, palabra cumplida, ...Nos vimos donde siempre, ...¡En La Meta!



Muchos detalles están y viven en mi mente y corazón, pero ahora quiero compartir contigo como se escribe la palabra “Maratón”, una palabra que se labra y se forja a mano, mejor dicho, a pie.



Por todo lo vivido es que Maratón se escribe con D de ...

Destreza: porque al correr necesitas ir enfocado y con todos tus sentidos puestos en la carrera, tu estrategia cualquiera que esta sea no puede fallar y en caso de presentarse algo inesperado debes poder convertirlo a tu favor o en el menor de los casos evitarlo o minimizarlo para que no afecte tu resultado.

Disciplina: porque son muchos y variados los entrenamientos que tendrás que vivir para enseñar a tu cuerpo y mente sobre fatiga extrema, tendrás que acostumbrarte a horarios poco comunes, condiciones climatológicas algo adversas, al dolor en tu cuerpo, a por un momento pensar que no lo conseguirás, pero si te mantienes apegado a tu plan, esto ultimo no sucederá.

Dar: Tienes que estar dispuesto a entregar tu alma, cuerpo y sobre todo tu corazón, serán muchos los días que tendrás que afrontar de duros y extenuantes entrenamientos para poder cruzar la meta y ello implica darse así tal cual, por completo, así que si apuestas a ganar, entonces juega a ganar y dalo todo.

Distancia: Porque correr un maratón tiene como gran fiesta el día que recorres 42 Kilómetros, pero recorrerás muchos más haciendo trabajos de distancia, de velocidad y de cuestas, por momentos tu vida dejará de medirse en tiempo para que ahora la veas pasar en función de varios cientos de metros acumulados, disfrútalos todos.

Decisión: Todos tenemos un gran motivo para querer correr un maratón y una vez que esté se manifiesta y te hace decidir enfrentar a “La Bestia” del atletismo, te puedo decir que acabas de dar el primer y gran paso para conseguir tal hazaña, pero ten claro que la decisión que acabas de tomar es mucho más que correr muchos kilómetros, es sin duda una decisión que cambiará tu vida en todos los sentidos y para siempre.

Demostrar: A ti mismo y a nadie más de que estas hecho, correr es un duelo contra ese ser que se te planta enfrente todas las mañanas en el espejo, ¿Quieres derrotarlo?, pues enfréntalo con cada entrenamiento dando lo mejor de ti y llegado el gran día, sal y rómpete el alma, el cuerpo y el corazón para vencerte, si así lo haces, seguro ganas.

Deseo: Puede ser que quieras ponerte a prueba, que tu amor al deporte te haya llevado a querer vivir esta experiencia llamada maratón o puede ser cualquier otra cosa que te inspire, lo importante es que es “tu deseo” correr un maratón y eso querido amigo, es querer reir y llorar, gozar y sufrir, en una palabra, es querer vivir. ¿Acaso hay una mejor manera de querer vivir que haciendo realidad tus deseos?, definitivamente no la hay.

Disfrutar: Correr el maratón no es fácil, ya sabemos todo lo que implica, pero con todo lo extenuante que es esta prueba no se trata de ninguna manera de que esto se convierta en un calvario, al contrario, en todo momento debes, a pesar de lo duro de los entrenamientos o lesiones que en el camino pudieras encontrar, disfrutar al máximo cada momento vivido. Lo más importante, el gran día solo dedícate a saborear todo lo que te ofrece el maratón, desde el balazo de salidas hasta que hayas cruzado la línea de meta, atesora y guarda cada uno de esos momentos en tu corazón, correr un maratón es sin duda inolvidable, de ti depende de que sea una experiencia ciento por ciento satisfactoria y placentera.

Dios: Sin importar tus creencias religiosas o tu espiritualidad, agradece a ese ser supremo que te permitió vivir esta gran experiencia, nada es obra de la casualidad pero si de la causalidad. Yo doy gracias por la gracia que me fue concedida de seguir con vida y poder a través de esta pasión del Running aprender de la vida y de lo que soy en ella, también le agradezco la gracia de que pueda yo compartirlo contigo a través de estas líneas.

¿Y porque no?, ...¡Claro! por instantes te siente eso y más; yo también me he sentido Dios del Olimpo con cada meta cruzada y más si acabo de devorar los 42 kilómetros con 195 metros, es un instante que a la lente de una cámara fotográfica dura no más de 2 segundos pero imborrable en mi mente y sobre todo en mi corazón.

Dedicatoria: Siempre a lo largo de la ruta van en mi mente y corazón la familia y los amigos, todos ellos que sin tener la obligación de hacerlo siempre me alientan con alguna frase, algún “like”, de verdad, el camino es más fácil y llevadero cuando uno se sabe querido por tanta gente, Gracias por dedicarme su tiempo. Yo les dedico con todo gusto este gran esfuerzo como retribución a sus finas y distinguidas atenciones, también lo dedico a aquellos que al igual que yo viven con algún padecimiento crónico y no pueden valerse por si mismos, así como a aquellos que no se han atrevido a tomar el control de su enfermedad.

Pero especialmente lo dedico a una de las mujeres más importantes en mi vida, a alguien que me ha llenado de cariño y ternura, de cuidados y que por ella es que sigo aquí vivo y corriendo, a mi bella esposa Patty con todo mi amor y cariño van estos 42 Kilómetros con 195 metros. ¡Gracias!



Diabetes:

Correr un maratón con Diabetes significa:

Monitorear niveles de glucosa antes, durante y después de entrenamientos y competencias.

Hacer ajustes en la alimentación para mantener un adecuado consumo de carbohidratos conforme al plan de entrenamiento avanza y que ello no impacte mis niveles de glucosa.

Ajustar la toma de medicamento, especialmente en los días de entrenamientos matutinos y de mucha distancia.

Estar consciente que todo mi organismo se encuentra en equilibrio manteniendo en todo momento presión arterial, lípidos y peso corporal en niveles normales.

Jugar al alquimista para encontrar la mezcla adecuada entre agua y bebidas isotónicas que permitan mantener niveles de electrólitos, aporten energía e hidraten sin que ello implique un riesgo para mi salud.

Experimentar con dulces, con sus diferentes gramajes, sabores y presentaciones que me ayudaran a compensar posibles hipoglucemias sin que estas se conviertan en hiperglucemias.

Demostrar al mundo que “Con Diabetes Se Puede”



Mi Diabetes, compañera de por vida desde hace 6 años que en todo momento me haces ser y estar consciente de mi cuerpo, de mi espíritu, de mi vida; gracias a ti, he podido enfrentar y de a poco, derrotar a todos y cada uno de los demonios que a veces me atormentan.

Correr un maratón al menos una vez al año, más que un reto, es un tributo para todos aquellos que me siguen y apoyan de manera incondicional, familia y amigos incluidos.

Correr un maratón al menos una vez al año, más que un reto, es una confrontación contigo para recordarte que no me vas a vencer, sé que todos y cada uno de los días de mi vida estas a la espera del mínimo tropiezo de este ser que en el que habitas, pero que de ninguna manera conseguirás causar daño alguno porque el control es mío.

Correr un maratón al menos una vez al año, más que un reto, es un homenaje a mis seres queridos que en todas y cada una de mis carreras cuidan mis pasos desde la otra vida, Abue Efi y Papá Beto, por Ustedes es que siempre llego a la Meta y para Mi, mi familia y mis amigos es que siempre llego a la Meta, gracias por su protección, sin duda un bello regalo.

Nos vemos en el Maratón 2013, gracias por tu tiempo y por leer.

PD ...a los que directa o indirectamente (e incluso y sin previo aviso de parte mía) colaboran con sus fotos ¡Muchas Gracias! Por captar con la lente bellos y gratificantes momentos.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Maratón 2011: Retando a La Bestia ...



Dicen que no hay quinto malo y este año coinciden 2 cosas, mi quinto año viviendo con Diabetes tipo 2, lo cual efectivamente no es nada malo, todo lo contrario, pues mantengo mi control estable y por otro lado habré de enfrentar por quinta ocasión a la Bestia de los 42.195 Kilómetros llamada Maratón.

El Maratón de este 2011, inicio el día que termine el del 2010, me llevo 4 maratones aprender sobre el desgaste en mi organismo en una prueba tan extenuante como lo es correr 42 kilómetros, aprendí a forjar y formar resistencia, pero no basta solo eso, así que para el 2011 decidí no solo enfrentar a “La Bestia”, además de ello decidí retarla, ¿Cómo? … logrando pasarle por encima, primero por debajo de mi record personal; segundo, hacerlo en 4 horas y por ultimo, vernos donde siempre ... ¡En La Meta!

Mis anteriores ediciones de maratón fueron todas muy por arriba de las 4 horas, ahí están los números, fríos como siempre y que lo único que reflejan es que soy “lento pero seguro”, solo que el espíritu competitivo quiere siempre un poco más.



Con la plena conciencia de que la resistencia estaba más que cimentada habría que trabajar entonces en velocidad, pero cuando vives con Diabetes el reto es doble porque además hay que controlar las hipoglucemias que hacen acto de presencia después de 1 hora de competencia continua y que por precaución hacen que disminuya mi ritmo de carrera hasta no restablecer un nivel óptimo de azúcar. Por lo tanto hay que encontrar ese umbral que permite estar con un nivel de azúcar en rango y que además me deje ser más veloz ya que a mayor intensidad de ejercicio, mayor gasto de energía, así de simple.
Sin exagerar y cuidando de no lesionarme los puntos clave de entrenamiento este año fueron:

1) Carreras más cortas pero más rápidas (entre 8K y 10K a ritmos de entre 5:30, 5:00 y hasta 4:40 min./Km.)

2) Trabajo de fuerza a base de ascensos en pendientes prolongadas pero poco grado de inclinación en rutas de 8K, 10K y 12 K. Así mismo sesiones de escaleras para compensar series de velocidad (que por falta de pista –a la mano y bien marcada - no hice)

3) Estiramiento de piernas en cada sesión de entrenamiento aprendido en Wharton Performance©

4) Entrenamiento grupal, sin duda una experiencia fabulosa con el grupo de corredores Runners+©, ya que hasta antes de iniciar este año era corredor solitario, pero tengo en claro que correr en grupo te vuelve competitivo pues tienes compañeros que te “jalan” cuando crees que ya no puedes dar un paso más o bien te hacen y ayudan a ir más rápido.

5) Respetar todas y cada una de las rutas largas una vez iniciadas (20K, 24K, 26K, 30K, 32K y 36K)

6) Los días Lunes invariablemente se volvieron de “Descanso Activo”, es decir, con sesiones de bicicleta fija, sin tensión y trabajando ritmo de pedaleo entre los 25 y los 30 Km./hr.

De tal manera que estamos listos, puestos y dispuestos a una vez más a dejar el alma, corazón y vida sobre el asfalto, conforme pasan los entrenamientos voy adquiriendo confianza de que conseguiré derrotar a la Bestia acorde a lo planteado.

Los records uno a uno han caído, sin duda soy un corredor medianamente más rápido. Aquí una comparativa de competencias en las que participe previas al maratón y con lo que eran mis mejores marcas en años anteriores:





La convocatoria ha sido publicada y no puedo esperar, me inscribo a los dos o tres días de publicada la convocatoria para reafirmar el compromiso, Mí compromiso, orgullosamente portaré el número 367. Conforme el tiempo avanza, el nerviosismo aumenta, la adrenalina fluye, estoy inquieto y en mi deambular por las calles busco la línea azul que marca la ruta que habremos de recorrer y está no aparece,  ahora lo entiendo y sé porque, hubo al menos tres cambios de ruta desde que se publicó la convocatoria.

El tiempo ha transcurrido y estamos a una semana de la gran batalla, semana de “relax” (tapering en el argot Runner), se acabaron las sesiones duras, las cuestas, las distancias largas, solo “easy runs” para que la mente genere en el cuerpo una “demanda” por salir a devorar kilómetros.

Una imagen dice más que mil palabras, Viernes 26 de Agosto y acudo por mi paquete, ¡Oh sorpresa!, la frase (Mi Frase) que uso en todas y cada una de mis carreras nos recibe y comienzo a pensar seriamente en pedir y cobrar regalías a Marcelito por atreverse a usarla sin mi consentimiento, por lo pronto tendré que registrarla con el respectivo copyrigth©.



Recibo mi chip, mi número, playera y el resto de souvenirs, recorro la expo que se ha montado, busco entre los asistentes algún conocido, saludo y deseo suerte a otros compañeros de la chancla y el asfalto con los que me encuentro. Estampo mi dedicatoria en el muro que se ha colocado para ello.



Ahora hago una última revisión a la estrategia y plan de carrera, dicho sea de paso, esta es la primera vez que planifico kilómetro a kilómetro una competencia, así que en teoría también todo está listo para cumplir con los objetivos.



Algunos amigos me han preguntado por la ruta que seguiremos las miles de almas que correremos el maratón y el medio maratón, así que mando ruta gráfica y mi plan de carrera, la verdad me entusiasma la idea de saber y pensar que alguien pueda irse a parar en alguno de los puntos donde pasaremos y me brinde además de un saludo alguna palabra de aliento.

Viernes por la noche, cena de carbohidratos con Runners+, todos juntos, medio maratonistas, maratonistas y porra compartiendo un rato ameno y placentero, de convivencia, se habla, se respira y se come solo de running, todos estamos ya con la adrenalina al 110% y más de uno deseamos ya estar en el asfalto. Es digno de reconocer que de los que habitualmente entrenamos, un alto porcentaje ya es y otros tantos decidieron convertirse en maratonistas.



Sábado previo al maratón, mi primo Lalo se ha ofrecido de último momento a ayudarme con mi playera del equipo para colocar tres logos, mis tres causas que quiero y deseo recorran conmigo los 42 kilómetros, quiero que todo aquel que me vea cruzar las calles de la Ciudad de México sepa que no solo es correr por correr, que estoy comprometido con mi padecimiento y me solidarizo con otros que viven con una condición similar a la mía, es una pequeña manera de retribuir algo de lo mucho que he obtenido de ellos. En el reverso van los logos de la red social de EsTuDiabetes.org y el de Red de Acceso; al frente el logo del círculo azul que conmemora el Día Mundial de la Diabetes, además voy a usar las lycras de mi otro equipo: DiabeSport. Muchas gracias Lalo, gran detalle y estupendo trabajo, muy significativo para tu servidor.



Sábado por la noche, ya estamos a menos de doce horas de iniciar la gran aventura, para bajarle un poquito, pero solo un poquito a los nervios y a la ansiedad, previo a cenar y a ir a descansar, preparo y dejo listo todo el outfit así como mi kit de supervivencia, nada puede faltar, todo tiene que estar perfecto.



A dormir, a relajar el cuerpo y dejar que la mente siga soñando con la meta que esta a unas horas de ser alcanzada, porque no hay duda que mientras tengamos en el consciente y en el subconsciente nuestros objetivos estos siempre serán realizables, así que a soñar con cada kilómetro a recorrer , a soñar por quinta ocasión con un momento de gloria, para vernos ahí, donde dijimos, donde siempre … ¡En La Meta!.

Cruzando el Atlántico, he recibido en días previos al maratón una grata sorpresa, sin duda, uno de los mejores regalos que me han obsequiado; cargado con toda la buena vibra que alguien me puede enviar, ahora tengo mi dije con el símbolo del OM (Mantra Hindú que significa en equilibrio entre lo físico y lo espiritual), gracias Belén por tan lindo detalle que siempre me acompaña por todos y cada uno de los caminos que recorro.



Domingo 28 de Agosto del 2011, las 4:30 hrs. Suena el despertador, es hora de levantarnos y previo al desayuno realizó mi primer monitoreo de glucosa, amanecemos perfectos con 97 mg/Dl de azúcar en sangre, lo tomo como un presagio de que todo irá bien en este día, a desayunar acorde a mi plan alimenticio (otros le dicen dieta), nada nuevo solo agregamos una carga extra de carbohidratos en cereal. 

Ya estoy desayunado y ataviado, el reloj marca las 5:30 hrs. Es momento de partir al punto de reunión con los Runners+, así que me enfilo hacía el centro y como ya es costumbre estaciono el auto en Plaza Juárez, llego en pocos minutos y camino hacía el hotel Hilton ubicado en Av. Juárez y ya estamos todos juntos, listos para salir y enfrentar a la bestia. Aún está oscuro y a nuestro paso hacía el zócalo capitalino únicamente encontramos corredores y familia o amigos que les acompañan, es una mañana fresca, una mañana en la que se respira ambiente de maratón.  Las damas salen primero, así que apresuramos el paso para asegurar que nuestras co-equiperas lleguen con tiempo al punto de partida sin contratiempos, una vez más el “sexo débil” demuestra a carta cabal que esa manera de llamarles es solo un mito, la realidad es contraria y se queda corta a lo que en verdad las mujeres pueden hacer, mi respeto y admiración para cada dama maratonista. Las chicas se encuentran ubicadas en el bloque de salida.



Son las 6:45 hrs. Y es necesario hacer la segunda medición de glucosa, el tiempo transcurrido desde el desayuno y el trote de calentamiento han consumido parte de mi combustible, el glucómetro marca 69 mg/Dl, al borde de iniciar una hipoglucemia, así que a compensar con dos pastillas Dex4 de 4gr. Cada una más una barra de cereal para poder iniciar la competencia en unos minutos más.

Se escuchan las notas de nuestro himno nacional, la cuenta regresiva y ¡booom!, el cañonazo de salida para las damas, las 7:00 hrs. Ellas salen a entregar también alma, vida y corazón, nosotros los caballeros ingresamos a nuestro bloque de salida, cada corredor hace ajustes de último momento, apretar las agujetas, verificar reproductores MP3, alistar cronómetros , movimientos suaves de estiramiento, todo parte de la emoción y las ganas por ya salir a devorar kilómetros. Se escucha nuevamente el himno nacional que nuevamente hace vibrar todas y cada una de mis fibras patrióticas, cuenta regresiva, cañonazo de salida y ¡allá vamos! 



Rodeamos el zócalo y nos enfilamos hacía Av. Juárez para incorporar a Reforma, veo pasar los primeros tres kilómetros a un ritmo más rápido del planeado, voy a 4:40 min/K, es la euforia del arranque e inicio del maratón, me van jalando todos los corredores, sé que debo ajustar y reducir mi ritmo para asegurar cumplir mi plan. Justo al pasar el kilómetro 4 recibo la primer sorpresa, veo a mi hermano Jorge que se alista para salir en el contingente que correrá medio maratón, me saluda y me brinda ánimos, él se queda a esperar a mi otro hermano Beto, mi sobrino Beto Jr. Y a Lalo mi primo a quienes intentaré alcanzar para llegar juntos a la meta.

El kilómetro 5 y el ángel de la Independencia nos saludan, respetando mi estrategia de hidratación y compensación de azúcar, bebo Gatorade , sigo luchando por reducir mi ritmo, a la par de mi se encuentra corriendo gran amigo y corredor: Mike Castañeda. 



El kilómetro 10 en el corazón de Polanco esta a la vista, hago mi tercera medición, un perfecto 98 mg/Dl aparece en pantalla, nuevamente bebo Gatorade en el puesto de abastecimiento y además agrego una Dex4, es lo planeado para mantener mi ritmo de carrera que en esos momentos por fin pude establecerlo en 5:25 min/K.  A partir de este kilómetro empiezo a encontrar amigos runners, solitarios, de otros equipos y clubes, paso a unos cuantos y otros tantos me pasan a mí, no importa la playera que cada uno porta, ni la velocidad que cada uno lleva, simplemente somos corredores compartiendo una vez más como otras tantas el asfalto. Kilómetro 15, ritmo de 5:30 min/K y nuevamente Gatorade, corriendo obre Reforma en dirección al centro a la altura del metro Auditorio.

El kilómetro 20 aparece, voy al cuarto test de glucosa, 73 mg/Dl obtengo por respuesta, Gatorade y una Dex4 para compensar pues si bien estoy en rango, ese nivel de azúcar ya es bajo y el ritmo de carrera que ahora es ligeramente más rápido (en 5:15 min/K) ocasionará que rápidamente se consuma, aprovecho para hacer una breve escala técnica que me consume aproximadamente 1 minuto. Estamos en plena Roma – Condesa, la avenida Oaxaca y lo que sería aproximadamente el kilómetro 23 nos recibe con un grupo de apoyo de los Runners+, otros grandes amigos  y corredores Juan Manuel Audelo y Eduardo Rodríguez nos saludan y regalan fotos, momento que uno aprovecha para “tirar rostro” e inyectar ánimo y júbilo a nuestro sentir y pensar en ese momento pues ya hemos superado la mitad de la prueba, pero lo mejor y más duro esta por venir.



Kilómetro 25, saliendo de la Condesa para incorporar a Av. Revolución que se torna en un río casi escarlata, hemos entroncado ya con los corredores de medio maratón, aquí el contingente crece, a los del medio maratón se les nota la alegría en el rostro, van frescos recién unos kilómetros atrás iniciaron su prueba, los que vamos en el maratón reflejamos otra cosa, concentración, enfocados, estamos a media prueba, tomando decisiones entre mantener, aumentar o disminuir el ritmo, La Bestia cambia con cada kilómetro, así que lo mejor es mantener la estrategia, sigo en ritmo de 5:15 min/K. Mentalmente la Avenida Revolución representa uno de los retos en la ruta pues representa una prolongada pendiente de 4 kilómetros de longitud. Justo y casi para finalizar este tramo, en el kilómetro 29, un regalo más del maratón para su servidor, SanduK mi amiga y pupila (de medio maratón) se une conmigo para acompañarme por unos cuantos kilómetros, ella también vive con Diabetes así que lo primero que hace es preguntarme como estoy, me ofrece ayuda cuando pasamos el kilómetro 30 ya que era necesario hacer mi quinta medición de glucosa, 106 mg/Dl indican una buena compensación desde el K20, platico poco con ella, voy muy metido en mi carrera y driblando corredores rezagados de maratón que están enfrentando a la pared y a uno que otro ya cansado o de ritmo lento del medio maratón, ¡hay mucho transito humano!, nuevamente llego a la conclusión que es mil veces ver llena una avenida como lo es la de los Insurgente infestada de “Maquinarias Humanas” que con Máquinas de combustión interna, cruzamos el kilómetro 33 y ella se despide dejándome sus mejores deseos y buenas vibras para concluir la prueba, SanduK el apoyo en ruta es sumamente valioso de lo más apreciado por cada corredor, se vuelve estimulante, gracias de todo corazón por compartir esos kilómetros conmigo, fueron oro molido, no hubo pared. 

A estas alturas ya he dado alcance a algunos Runners+ que corrieron medio maratón, recuerdo a Ale Gaucin, al Inge Carreño, Karla Zepeda todos ellos a paso firme, concentrados en lo suyo. El kilómetro 35 hace su aparición, nuevamente estamos en la colonia Roma solo que del lado de Insurgentes. En lugar de pared, enfrente “la venganza de Moctezuma” (mi conclusión es que lo ácido del Gatorade ocasiono este ligero malestar), afortunadamente los organizadores tuvieron a bien poner baños cada 5 kilómetros, así que aprovecho para hacer lo propio, por la perdida de ritmo mientras duro la escala técnica, antes de reiniciar, realizó estiramientos, compenso con Gatorade y hago uso de mi arma secreta para el cierre: ¡Un pulparindo! que con sus 12 gr. De azúcar me asegurara terminar la prueba entero pues a estas alturas el desgaste energético es bárbaro y la aceleración del metabolismo hará que las Dex4 de 4 gr. Se vuelvan nada. Fue una escala técnica de aproximadamente 5 ó 6 minutos, reviso mi plan de carrera y veo que no hay peligro, que el objetivo sigue dentro de lo estimado y que estoy próximo a cumplirlo.

Cruzó la Glorieta de los Insurgentes, una pequeña pero canija pendiente por su grado de inclinación y por el kilometraje recorrido a esas alturas (aprox. 37 kilómetros), llego a Reforma y me enfilo hacía la esquina que se forma con Bucarelí, ahí sé que se encuentra otro de los contingentes de apoyo de Runners+, es el kilómetro 39, vengo a un ritmo de 6:00 min/K y veo a Aurea, Juan Pablo, Valeria, Erika y otros más (disculpen si no los menciono a todos), pero lo que Yo y otros compañeros vivimos en este punto gracias a Pedro García fue simplemente maravilloso, él se empareja conmigo y me ofrece de todo: agua, coca-cola, dulces, chocolate, naranja, plátano pero lo más valioso, sus palabras, nunca voy a olvidar el “te ves entero”, “vas muy bien”, “ya falta poco”, con esa gran carga emocional y el espíritu fortalecido me enfilo hacía los últimos kilómetros. 



Me encuentro sobre el kilómetro 40 sobre el Eje Central, debería haber realizado aquí mi sexta medición, pero me siento confiado y además sé perfectamente por síntomas físicos que vengo bien, ya no saco mi glucómetro y simplemente me dispongo a disfrutar los últimos 2 kilómetros de la competencia, justo en ese momento me encuentra Adriana Ávila, amiga y gran corredora a quien solo tenía el gusto de conocerle a través de los medios electrónicos, ella me reconoce por la playera y nuevamente recibo una descarga de estímulos, al escuchar sus palabras de “Te ves muy fuerte” sale combustible extra para cerrar dignamente mi quinto maratón. Acelero un poquito, paso el kilómetro 41 y mando mensaje por celular a mi familia que ya me esperan en meta, encuentro y paso a Mike Castañeda y a nuestro nuevo amigo tapatío Guillermo quien venía terminando su medio maratón.

Mis hermanos Beto y Jorge, sobrino Beto Jr. Y primo Lalo ya concluyeron el medio maratón, por los tiempos realizados por ellos y el mío, estuve a menos de 10 minutos de alcanzarlos, aquí una foto de mis hermanos en su momento de gloria porque dicho sea de paso es hasta el momento, su mejor 21K.



Estoy pasando el kilómetro 42, restan 195 metros, veo mi cronómetro y me doy cuenta de que voy a conseguir mi objetivo de correr en 4 horas, mejor que eso, ¡correr abajo de las 4 horas! y justo cuando mi reloj marca las 3:51:15 (y el oficial un poco más) cruce el umbral que una vez más me convirtió en Dios del Olimpo por unos instantes, efímeros sí, pero que en mi mente y corazón están tatuados y una vez más viví la gloria, nada como el sabor de la victoria, nada como retarse y vencerse uno mismo. 



Al momento se agolpan en mi mente todos los instantes previos al maratón: entrenamientos, mediciones de glucosa, plan de carrera, cena de carbohidratos, competencias previas, estiramientos, ir por el paquete y muchos más. Todo cuenta y todo suma, ha sido un gran esfuerzo, conseguí una vez más vencerme en lo físico y en lo mental, aprendí nuevamente de mi metabolismo y su comportamiento, se ratifica nuevamente que “Con Diabetes Se Puede”. No pude evitarlo (ni hubiese querido hacerlo), llore, llore como un niño, lágrimas de felicidad y de gozo por haber conseguido mi meta.  Por haber vencido a “La Bestia”.



Al observar mis tiempos: Planeados Vs. Realizados (los oficiales y los registrados en mi cronómetro), esbozo una sonrisa de gran satisfacción, un gran plan, una gran ejecución, un gran objetivo cumplido, así de fácil, así de simple. La Bestia merece respeto,  si la consideras cualquier cosa te hará pagar el precio durante la carrera y posterior a ella, pero si la enfrentas con valor, decisión, preparación y humildad la podrás vencer y entonces orgullosamente te llamarás “Maratonista”.



Vivir con Diabetes, no es fácil, no es gripa, no hay conjuros ni pócimas mágicas que te devuelvan la salud, como tampoco lo hay medicina o tratamiento alterno que haga que desaparezca, pero existe el buen control basado en alimentación balanceada y acorde  a un plan alimenticio, respetar tu medicación y análisis clínicos, ejercitarte, aprender y documentarte sobre la enfermedad, mantener una actitud positiva y el monitoreo, esto se hace un día a la vez, porque así se vive la Diabetes “solo por hoy”.

Aquí dejo una imagen del monitoreo realizado de Enero a la fecha en el que corrí el maratón, cada lanceta y cada tira reactiva es una punción en mis dedos, ¿duele?, a veces si y a veces también, antes o después de cada punción hay toma de decisiones referentes a medicar, a la ingesta de alimentos así como la manera de entrenar (en función de cantidad e intensidad) y desde luego, en como poder y saber compensar durante, los entrenamientos de distancia, las carreras de montaña, medios maratones y por supuesto mientras nos mantuvimos retando a La Bestia, cada punción en mis dedos me ha dado la oportunidad de conocer más sobre mi organismo y así darles a Ustedes, familia y amigos que estoy cumpliendo mi promesa de siempre cuidarme. Porque cuando la palabra se empeña, lo menos que puede hacerse es cumplirla y si en correr se me va la vida y la vida es un juego en el que todos participamos, no queda más que saber y entender “que una deuda de juego, es una deuda de honor”, señores al día de hoy, están pagados.



La otra vista del maratón, la otra medalla, la invisible, la que nadie coloca en mi cuello, la que solo yo sé, vivo y siento día con día, que si bien fue narrada a Ustedes en párrafos previos, aquí esta, mis lecturas de glucosa durante el reto a La Bestia con su respectiva documentación de cómo compensar, eso no esta en los libros, no me lo contó el primo de un amigo, no aparece aunque lo busques en yahoo o en google.  Esto es VIVIR con Diabetes. Esto es CORRER con Diabetes. Esto es Retar a La Bestia del Maratón y además ... ¡Ganarle!.



Infinitas gracias a Dios, a mi familia, a mis amigos, a la banda Runner especialmente a mi otra familia los Runners+, a la comunidad de la red e Acceso, a la comunidad de EsTuDiabetes, al público en general que siempre esta presente en estas y otras justas deportivas y que son un gran incentivo para nosotros los corredores. Espero hayas disfrutado la lectura, gracias por tu tiempo y recuerda, nos vemos donde siempre ... ¡En La Meta!.

Un abrazo, Edgar.

PD ... Gracias a todos los que directamente o indirectamente contribuyeron con sus fotos para poder documentar esta historia.

miércoles, 22 de junio de 2011


México, D. F. A Junio 22 del 2011.

Celebrando ...

... Mi quinto año con Diabetes, porque en un día como hoy pero de hace 5 años debute con la enfermedad que hoy me hace vivir un día a la vez. Podría escribir mil cosas o más en contra de esta terrible y devastadora enfermedad, podrías escribir sobre lo mal que me la hizo pasar al momento de mi diagnostico y estando al borde del colapso y con un pie en el más allá, afortunadamente el pie que estaba en el más acá estaba mejor plantado.

También podría escribir sobre todo aquello que me quito o aquellas cosas que están limitadas, pero al final caigo en la cuenta de que muchas de ellas son cosas superficiales y sin importancia, tan es así que aquí sigo, vivito y coleando, vivito y respirando, vivito y escribiendo, vivito y corriendo, ¡vaya que si!

Pues bien como parte de mis festejos de este mi quinto aniversario de vivir con Diabetes 2 quiero dedicarle unas líneas a esta mi nueva compañera, a la que nunca me va a dejar, que se va a ir conmigo a la tumba y que todos y cada uno de mis días me acompaña en todo lo que hago.

Que ironía, Mi Diabetes (como la de todos las que tenemos esta enfermedad), es mala, busca dañar y me la paso cuidándola.

En fin, querida Diabetes a cinco años de vivir juntos solo quiero que sepas que eres traicionera y cobarde, llegaste a mi vida cuando menos te esperaba, pero lo hiciste de manera sigilosa, me golpeaste muy duro, me hiciste tocar fondo, me hiciste derramar las lágrimas más amargas de toda mi vida, ¡Caray! otro poco y lo logras, casi me arrancas de mis seres queridos.

Yo estoy convencido de que no te irás, espero ahora tu estés consciente de que te topaste con un hueso duro de roer, que si bien por instantes me diste algo más que cuatro o cinco ganchos al hígado, te falto el punch para noquearme, me derribaste pero cuando me aplicaron la cuenta de protección pude tomar aire para regresar y si bien ganaste esa primer batalla donde llegaste para quedarte y me hiciste ver mi negra suerte, porque además me atacaste por la espalda, yo de frente te digo que conmigo no podrás, lejos de debilitarme me fortaleciste, hiciste que renaciera en mi lo mejor que tengo como persona y ahora me río de ti.

¿Qué me cuentas hoy?, dime, ¿Qué se siente enfrentar a alguien que no se deja?, cuéntame, quiero saber de tu frustración, porque supongo te debes sentir mal al no poder lograr tu objetivo.

Mejor aún, platícame de las “chinguitas” que te arrimo en los entrenamientos o en mis competencias, ¿Qué sientes cuando ves mis análisis médicos y todo sale en rangos normales?, sé que no debo guardar los bates antes del out 27, pero de momento te puedo afirmar de manera categórica que has fallado. Sé que llegaste para quedarte, pero sabes, no me importa llevarte a todos lados, mejor, porque así eres testigo de todos mis triunfos y toda la gente que me conoce sabrá que conmigo, perdiste, ¡Si, como lo oyes, perdiste!, Yo seguiré creciendo y tu simplemente serás espectador.

Sin embargo también te quiero agradecer porque en estos cinco años de convivencia me has regalado muchas experiencias maravillosas, inolvidables, así que gracias Mi Diabetes por haberme dado la oportunidad de romper mis propios paradigmas y hoy en día ser un respetable corredor de fondo y de montaña venciendo en cada entrenamiento y competencia a ese ser que se planta frente a mi todos los días en el espejo.

Gracias por haberme dado una forma más de convivencia con mi familia y amigos, por haber podido reencontrar a algunos y mejor aún, por haberme regalado más amigos de los que ya tenía, ahora mis amigos en las redes virtuales (EsTuDiabetes y facebook) así como la banda runner son algo estupendo que tu trajiste a mi vida.

Gracias por haberme dado la oportunidad de haber cambiado y mantener mis hábitos de vida y hoy por hoy ser un referente en el buen cuidado y control de la enfermedad en todos los ámbitos: monitoreo, alimentación, ejercicio, educación en diabetes, actitud positiva y medicación.

Gracias por haberme devuelto la oportunidad de expresarme a través de la palabra escrita y así poder ayudar o motivar a otros por medio de la revista “Diabetes Hoy”, de mi blog o en cada post de las redes virtuales e incluso por la oportunidad de expresarme en otros medios para así lograr que el mensaje de que “Con Diabetes se Puede” tenga eco.

Gracias por dejarme ser parte de DiabeSport, de los Runners+ y de todos los buenos y más de 6, 000 kilómetros que me has regalado a partir de mi primer 5K aquel 27 de Mayo del 2007, los paisajes, las cumbres, las veredas, las gratas compañías y además justo en este año, gracias por los records que últimamente han caído, primero los 22K de Villa del carbón, después los 26K del Nevado de Toluca y ahora de manera consecutiva en el medio maratón de ESPN y recientemente en el del día del Padre, mira que 21K en 1:45 no es poca cosa.

Gracias también pórqueme has permitido enseñar a otros que pueden romper sus propios paradigmas y hacerse responsables de su enfermedad a través del ejercicio, pero sobre todo retarse y vencerse a si mismos: Manue Minaya (Perú), Martín Gutiérrez (Veracruz, México), Leticia González (Toluca, México) y Sandra Carmona (DF, México), gracias por su confianza, no soy el coach más rápido que pudieran tener, pero si soy el que siempre y bajo cualquier circunstancia hará lo posible y hasta lo imposible por llegar bien, ahí, donde siempre nos vemos... ¡En La Meta!

Pero sobre todo, infinitas gracias porque aquel 22/Jun del 2006 me diste la oportunidad de poner en paz mi alma y de saber que sin duda alguna recibía una segunda oportunidad y a los ojos de Dios espero no estar defraudándolo.

Así que te agradezco que hayas aparecido en mi vida, te deseo de todo corazón que algún día te exterminen, pero mientras ese momento llega, espero que cada vez te encuentres con personas capaces de vivir con todo y tu presencia porque al final, no eres nada, eres solo una condición de vida diferente, solo eso, nada especial, especial soy YO.



Tu compañero de vida, maratonista y SkyRunner: Edgar.

PD ... la celebración será hoy saliendo de la oficina, como más me gusta, corriendo así que espero traigas tus tenis y doble playera porque vas a sudar como puuuuuueeeeeeeerco condenadota Diabetes, ¡ándele, chinguese pues!

jueves, 16 de septiembre de 2010

Una Dulce Mirada al Maratón ...

Sin lugar a dudas el maratón es la prueba más extenuante del atletismo, para quienes la corremos no solo esta a prueba la capacidad física del organismo, más allá de eso, el espíritu y la fortaleza mental libran una feroz batalla, porque una vez que llegas a “la pared” (alrededor del K30, donde tu organismo ya quemó todo su combustible), existe una delgada línea que por segundos tu cerebro puede decir “ya no más” o bien “terminemos”.

La mirada, está, mi dulce mirada al maratón y que hoy comparto contigo no es de alguien que busque batir records mundiales, estoy muy lejos de ello, pero sí, de romper los records personales y más que eso aplicar lo aprendido, es una mirada marcada en 3 tiempos, el antes, durante y después del maratón.

En el primer tiempo, tengo claro que durante todas las competencias que he de correr durante el año, esta el considerar correr al menos 1 maratón, por cuestiones practicas siempre reservo la fecha del que se corre en la Cd. De México, pero por supuesto con la esperanza de correr algún otro, en algún otro lugar. En esta ocasión se trata del XXVIII Maratón de la Ciudad de México.

De tal manera y a sabiendas que la base, es decir, la resistencia, ya está bien cimentada es que me siento seguro y confiado para emprender y enfrentar esta dura prueba, sin embargo a lo largo de este año he puesto más énfasis en las carreras de montaña, los resultados hablan por si solos, tengo un par de medios maratones por debajo de las 2 horas y algunas carreras de 10K por debajo de los 50 min. Gracias Montaña por haberme dado fuerza, por haber consolidado la resistencia y traducirlo en velocidad para competencias más cortas.

De igual manera consolide mi serie de ejercicios de lubricación y estiramiento para antes y después de cada competencia y sigo teniendo claro que la mejor inversión hasta el momento es la bici fija con la cual hago recuperación, ritmo y sobre todo cuando el tiempo apremia (por trabajo u otras cuestiones) y el clima se ponen en contra, es la mejor herramienta de entrenamiento.

Gracias a los amigos y familia, este año me fue mucho más fácil tener mis tabletas DEX4 (glucosa de 4 gr.) las cuales son más fáciles de transportar y utilizar durante entrenamientos y competencias, así es que puedo luchar contra las hipoglucemias que sé aparecen después de 1 hora de competencia continua, aunado a ello me queda la experiencia previa de hidratación que debo seguir combinando agua, gatorade y gatorade sin azúcar, ¡gracias por el G2!, aunque en USA además existe el Powerade Zero, ¿cuándo llegará aquí?.

Previo a la competencia, las calles de la Cd. De México comienzan a lucir sobre su asfalto una línea azul, la línea que marca la ruta que hemos de seguir los miles de corredores, se vuelve obsesión y pesadilla a la vez, es un enemigo a vencer, ahí esta y literalmente hay que pasarle por encima.



En el ambiente se respira ya ansiedad, algunos, por momentos tenemos ya ganas de escuchar el disparo de salida y poner en funcionamiento nuestra maquinaria, pero viene lo bello de ir por el paquete, de ir por tu número, que orgullosamente portaras en el pecho y aunque serás un perfecto desconocido para quienes te ven en ruta o en meta, tu número, te hará ser alguien, alguien con cuerpo, espíritu y voluntad de hierro.

Este año y gracias a facebook fui invitado a participar donando mis kilómetros para ayudar a personas que sufren de tumores cerebrales, Luz Elena Arriaga, brillante corredora dono también sus kilómetros, solo que descalza y fue ella quien me invito a participar de esta noble y bella causa, hasta el momento sé que logre vender 20 de mis 42K, así que “con cada paso, un kilómetro, con cada kilómetro, una esperanza de vida”. Gracias a quienes compraron mis Kilómetros, yo no fallé y no me raje, juntos lo hicimos.



Pero llego el día, la noche previa al maratón, a dejar todo listo, outfit, mi kit de supervivencia (glucómetro, Dex4, barras de cereal y glucerna, tilikos) y a tratar de dormir temprano y digo a tratar porque la adrenalina no te permite cerrar el ojo.

12 de Septiembre del 2010, las 4:45 am, suena la alarma del despertador, verificación en ayunas de glucosa, el resultado es 91 mg/dl, mejor no se puede, así que a desayunar se ha dicho, mientras el proceso digestivo hace lo propio, nos vestimos, revisamos el facebook de ultimo momento y ha llegado el momento de partir, 5:45 am y rumbo al centro histórico, ubicar un lugar de estacionamiento cercano al zócalo, Plaza Juárez es el lugar seleccionado, llamo a mi hermano Jorge a su celular para darle indicaciones de cómo llegar, 6:30 ya estamos ambos estacionados y armados hasta las muelas (chip y número), nos encaminamos hacía la línea de salida, el nervio como siempre hace que tenga yo que hacer nuevamente escala técnica mientras Jorge consigue vaselina.



Escuchamos atentos el “himno a la alegría” que se ha entonado para la salida de las damas, las 7:00 en punto y el estallido de fuegos artificiales marca el inicio de la justa deportiva para ellas quienes a carta cabal demuestran que de “sexo débil” no tienen nada. Se abren los bloques de corredores en la categoría varonil y allí estamos, en nuestro lugar de salida y ¡oh sorpresa! ...Batman a nuestro lado.


Es el momento de mi primer chequeo de niveles de glucosa, bien pero en el límite inferior, 77mg/dl, así que a compensar de inmediato, hacemos uso del primer tiliko junto con la barra de cereal, la combinación de hidratos de carbono simples y complejos para asegurar tener un buen inicio de competencia.

Se escuchan los acordes de la banda de guerra de la Secretaria de Marina que entona nuestro himno nacional, es simplemente precioso escuchar a miles de almas cantando, el orgullo de ser Mexicano a flor de piel, nuevamente un fuerte estallido y fuegos artificiales marcan el inicio de la competencia, son las 7:15 hrs.

El inicio de la ruta consiste en rodear el zócalo capitalino y enfilarnos hacía lo que será una nueva ruta con 10 kilómetros iniciales de subida constante, el ambiente dentro del pelotón de corredores es increíble, mucho apoyo, muchas porras, bendiciones, agradecimientos entre nosotros mismos, todos vamos al mismo lugar, somos Mexicanos y somos hermanos y por supuesto vamos con todo contra los Kenianos, en buena lid y desde luego reconociéndoles que son fuera de serie, no corren, ¡flotan!.

Rápidamente damos alcance al contingente femenino en el desnivel de Av. Chapultepec, el eco del lugar hace del “México, México” algo ensordecedor pero sobre todo algo muy emocionante y hasta el cuero se nos enchina. Ahora vamos juntos, hombres y mujeres por igual con un mismo objetivo, cruzar la meta.

La zona de Polanco sobre Ejercito Nacional marca los 10K, nuevamente a verificar niveles, esta vez el resultado es 98 mg/dl, ¡vamos perfecto! Pero en breve el metabolismo acelerado por la competencia hará lo propio, así que 1 Dex4 y en el K15 un poco de Gatorade para asegurar mantener ese nivel. La marca de los 20K y mi cuarto chequeo arroja nuevamente 98 mg/dl, voy parejito, ¡carajo!, me emociono, me alegro y me siento motivado y sobre todo, sin preocupación porque hasta el momento no hay hipoglucemias, así que aplico la misma dosis, 1 Dex4 y en el K25 Gatorade.

Entroncamos a los que van un poco rezagados del medio maratón que partieron a las 8:30, ahí van mi Hermano Beto y mi sobrino Beto Jr., nuevamente el contingente crece y ahora intentaré dar alcance a los Beto´s para hacer una llegada juntos en meta.

El K30 sobre Mixcoac, el glucómetro marca 91 mg/dl, ¡enorme, genial! Y para no variarle ante resultados tan excelentes, 1 Dex4 y el K35 más gatorade. Siento ya un poco de cansancio en tobillos y rodillas, así que aprovecho mi escala técnica sobre Avenida de los Insurgentes para hacer rápidamente algunos ejercicios de lubricación y estiramiento y me llueven vecinos y espectadores, unos me ofrecen vaselina, otros dulces, uno más coca-cola pero lo que más vale, las frases de cada uno de ellos alentándome a terminar: “vamos, tu puedes”, “te falta poco”,”Ya casi terminas”, “vas muy bien”, Mil gracias por tanto cariño.

El K40, ya estoy ahí, a punto de terminar y mi corazón se llena de euforia, de gozo, glucómetro en mano y vamos al 6º test, 82 mg/dl, ¡wow!, estoy terminando entero pero sé que el metabolismo en ese punto hará que ese nivel rápidamente se vuelva nada, así que ahora 1 tiliko y mientras lo como un trío de espectadores totalmente ignorantes de mi condición pero con ánimos de hacerse los graciosos me gritan “no es banquete, es carrera, deja de comer guey...”, acto seguido, parece que me pusieron un cohete en la cola porque me regrese a decirles de todo y a retarlos, el resultado, un sorprendente acto de solidaridad, un corredor que venía a mi lado que se percato de todo, se regreso conmigo a enfrentarlos y con él sus hijos y sobrinos, claro era de esperarse, se echaron para atrás. Lo sé perdí la cabeza por una estupidez de otros, pero la falta de sensibilidad de esos que se llamaban “espectadores” se convierte en falta de respeto por un comentario echo a la ligera. En fin, retomo mi ruta y paso para enfilarme a la recta final.

Kilómetro 41 y entonces les marco por celular a mi esposa Patty, a mi hija Ilse, nada, segundo intento y por fin, Ilse me contesta, le hago saber que ya estoy a punto de llegar, ella me dice de que lado se encuentran y me cargo hacía el costado izquierdo. Gracias Dios por tan bello momento, no solo están mis hijas, también están mis sobrinos, mi mamá, una de mis cuñadas, ¡lo hice!, una vez más 42.195 K y justo al terminar de cruzar la meta, mi esposa, me dirijo hacía a ella para besarla y agradecerle, es momento de ver el reloj, marca 4:41:03 eso es para mi un nuevo record, mientras camino sobre la zona de recuperación, no puedo evitarlo, unas lagrimas ruedan por mis mejillas, esfuerzo, dedicación, entrenamientos seguros y dirigidos, excelente hidratación, muy buena compensación de glucosa han dado como resultado un maratón exitoso.

Me encuentro a Beto mi hermano que por poco y lo alcanzo, Beto mi sobrino voló literalmente e hizo su mejor medio maratón hasta el momento, él ya esta con la porra, Beto y Yo esperamos en la zona de recuperación a Jorge quien ya esta a minutos de lograrlo, 7 minutos después él también ha conseguido por mucho mejorar su marca ¡Felicidades Hermano!, ya estamos juntos los 3 García.






















Nos reunimos con nuestra flamante porra, fotos, abrazos, felicitaciones, bromas y un helado de chocolate light de Santa Clara sobre Av. Madero es uno de tantos premios mientras vamos por el coche para irnos a casa a descansar (al menos yo).

Ya en casa, unos cuantos ejercicios de estiramiento, un bañito, un analgen y a dormir se ha dicho, resucite 3 horas después, a reponer carbohidratos, ¡pizza! Y a seguir descansando, a bajar fotos y diplomas, verificar tiempos, postear en facebook, felicitar a los otros corredores que aunque en vivo y a todo color no les conozco a la mayoría, las redes sociales han hecho que seamos un gran grupo.

Hoy y al momento de redactar estas líneas en mi mente aún está el recuerdo de la gente de La Condesa que con su característica hospitalidad de siempre, nos dio de todo, los restauranteros de Polanco resignados a no tener clientes en esos momentos pero sin dejar de animar, la cantidad de grupos de jóvenes de entre 15 y 20 años de edad que a lo largo de toda la ruta nos animaron, aunque los que estaban en el K40 ya lo hacían sentados sobre la banqueta, los diferentes pelotones de ejercitos de otras naciones que nos hicieron valla al pasar por Campo Marte y Auditorio y la porra de un tal Ricky que ataviados con playeras “verde fastidiame la retina” le seguían por toda la ruta, por algunos momentos, muchos fuimos “Ricky” y sentíamos las porras como propias.





Este fue mi 4º maratón, no tuve que enfrentar hipoglucemias, para quien no vive con diabetes, esto quiere decir que no tuve que enfrentar “paredes” cada 10K o cada 30 ó 40 minutos de competencia. Me alegro de haber encontrado el equilibrio y sobre todo de que pude aplicar de manera efectiva lo aprendido en mis 3 anteriores maratones. El nuevo reto y con el conocimiento adquirido en este maratón, consistirá en ir ahora por una mejor marca, siempre con la firme convicción de llegar y llegar bien, con el propósito también, de motivar a quienes viven con una condición de vida diferente (cáncer, diabetes, etcétera) a que se cuiden y a que no aten y condicionen su vida a un padecimiento.

Nuevamente gracias por leer, por acompañarme en este devorar y aplanar kilómetros paso a paso, espero que mis líneas te hayan hecho vivir por unos momentos ese momento mágico y enigmático que es cruzar una línea de meta, un momentote gloria, donde los hombres por segundos nos convertimos en Dioses, recuerda, nos vemos donde siempre ... ¡¡¡En La Meta!!!



Un abrazo, Edgar.