jueves, 29 de octubre de 2015

La Montaña y Yo...


El lugar fue el de otras ocasiones, el Nevado de Toluca.

La actividad se repitió como tantas veces, correr.

Pero la experiencia fue totalmente diferente.

No fue lo que corrí ni el cómo lo hice, fue que en cada paso conectaba con ella y que en cada respiración recibía algo más que aire.

No fue el clima, fue el poder apreciar los distintos matices presentados y aún a pesar de lo adverso que a los ojos parece y la piel siente, sentirme en todo momento arropado.

Fue el atreverse a pedir y recibir.

Fue el buscar y encontrar... ¡Enfrente de mis narices!

En el 2009, un día decidí “enfrentar” a la montaña, con más inocencia que conocimiento de causa, se me regalo una de las experiencias más bellas que el running y la madre naturaleza me han dado. Pero justo el pasado domingo 25 de Octubre entendí la lección.
Febrero 2009, Los Andes

Febrero 2009, Los Andes


¡Soquete que soy! A la montaña no se le enfrenta, tantas veces cruzándole recorriendo sus veredas y caminos, creyendo que la vencía poco a poco conforme se asciende, pensando que una vez estando en la cima, la conquistaba. Hoy sé que no es así porque la montaña te hace suyo, al fin y al cabo tenemos el mismo origen, nos conocemos de otras vidas y épocas, cuando la vida actual trascienda nos encontraremos de nuevo.
Octubre 25, 2015 - Nevado de Toluca


La montaña siempre me ha dado su fuerza, poder, magia, energía y paz, pero en esta ocasión me dio todo eso en demasía porque pude percibir y sentir la fuente, me conecte con el origen. Y entonces supe que ese éxtasis de luz que una vez experimente durante el caos es el mismo que me hace vivir.

Yo soy.
Yo estoy.

¡Vivo! 
Oct 25, 2015 - La montaña y Yo

lunes, 24 de junio de 2013

Siete años en el DiabeTibet


Este viaje del que hoy escribo, es sin retorno e inicio hace 7 años, es un viaje no planeado, no deseado y cuyo inicio fue inesperado, angustiante, terrible y  fue sin saberlo en ese momento, el inicio de un proceso de aprendizaje.

A lo largo de este viaje mis distintos Lamas me han mostrado lo diferente que puede ser la vida dependiendo los ojos con los que se le mire, no por ello las diferentes situaciones dejan de ser complicadas, simples, tontas o absurdas, pero al menos el poder ver desde otra perspectiva te hace apreciar y valorar lo poco o mucho que tienes así como también te ayuda a entender que todas y cada una de las personas que se cruzan en tu camino e interactúan contigo te dejan una enseñanza si tu así lo quieres ver.

Los distintos Lamas con los que he interactuado también me han enseñado que cada aprendizaje o cada lección no tienen el mismo beneficio o provecho si se toman de manera aislada, este proceso de aprendizaje con cada Lama, al final del día es como cuando entrenas para un maratón, es decir, por un lado sabes que necesitas hacer series de velocidad, ejercicios de fuerza, trabajar distancias y ascender cuestas, la suma de todo ello te llevará a lograr el objetivo, una sola de estas actividades aisladas ni de chiste te harían correr un maratón.

Y yo pues estoy inmerso en el Maratón de mi vida, de tal manera que me esfuerzo por entrenar de todas las diversas maneras posibles para entender y aprender, no siempre es fácil pero estando dispuesto, se logra. Desde luego, algunas lecciones “duelen” porque cuando por fin les entiendes te das cuenta que has cometido algún error y cuesta trabajo aceptar justo eso, el error y entonces el orgullo queda ligeramente magullado. Pero nada a lo que no se pueda sobrevivir.

No hay un orden específico de aprendizaje, pues cada Lama esta siempre presente y cada uno de ellos ofrece su lección justo cuando más lo necesitas, aunque a veces esto no salte a la vista, pero es así. Mis Lamas son:

BodyLama: O mi maestro del cuidado del cuerpo. El cual me ha enseñado que el único vehículo disponible para lograr, en este mundo material, sueños y planes así como cumplir con metas y objetivos es el cuerpo, por eso debe ser un santuario y un templo al que he ido aprendiendo a respetar todo el tiempo.

Nadie va a comer, a beber o se va a ejercitar por mí, solo Yo y nadie más que Yo, es el responsable de lo que introduzco a mi cuerpo y de cómo lo aprovecho.

Nuestro organismo es maravilloso y sabe auto regularse así como auto protegerse, pero ello no es motivo para abusar, en lugar de ello he aprendido a escucharle y ante la mínima señal de que algo no va bien y aunque las ansias me ganen, he tenido que hacer simples pero sanadoras pausas, analizar y entender que es lo que genero la señal de alerta y prevenirlo para futuras ocasiones

Existen los profesionales de la salud, confío en ellos y lo único que procuro mantener en todo momento es una relación abierta de absoluta confianza, yo no me guardo ningún síntoma pero él no se tiene que guardar ninguna explicación y agotará hasta el ultimo recurso para ayudarme a preservar mi cuerpo, así de simple.

SoulLama: O mi maestro del “alma”. El cual me ha mostrado que no solo soy carne, huesos e ideas, hay algo más y es esa esencia que no se ve y que por no estar atento, pocas veces se siente.

Es difícil explicar con palabras esta esencia, pero te puedo asegurar que existe y es la que me ha permitido en todo momento ser más sensible a situaciones propias y de extraños, así como entender mi complemento en este universo y saber que soy parte de un todo infinitamente inimaginable a la razón lógica y humana, pero perfectamente alcanzable para eso, para mi alma.

Gracias a este Lama, encontré y además, ahora sé vivir mi espiritualidad, respetando por sobre todas las cosas la de los demás.

MindLama: O mi maestro de la mente. El cual siempre me da la posibilidad de analizar y pensar, usar ambos hemisferios de mi cerebro, pero sobre todo de saber que muchas de las respuestas se encuentran en nosotros mismos, porque así “como somos lo que comemos”, también “somos lo que vivimos y aprendemos”, el conocimiento ahí esta, existe, así que trato de usarlo de la menor manera posible.

En esta condición de vida que ahora cuido y controlo de siete años a la fecha, este Lama me ha hecho entender que no hay lugar para las dudas así como para obviar o ignorar lo que sea que se presente, por lo tanto todo el tiempo trato de estar informado, actualizado y me rodeo de los que saben y además comparten su conocimiento.

De igual manera, este Lama me ha enseñado a retribuir con “la misma moneda” lo aprendido a otros, porque el conocimiento que no se comparte, es como el agua estancada, no se llega a ningún lado y además se pudre.

La mejor enseñanza hasta el momento de este Lama es que no hay verdades absolutas, cada cual tiene su pedazo de la misma.

NatureLama: O mi maestro del carácter. El cual me ha enseñado por sobre todas las cosas ser fiel a mí mismo, a mis convicciones, a mis ideas, respetándome pero respetando a los otros.

Me ha enseñado a emitir opiniones única y exclusivamente cuando estas son requeridas y muy importante, a no juzgar a nadie pues no soy autoridad para hacerlo, mucho más si “no he andado tu camino con tus zapatos”.

El poder de esté Lama radica en que también me enseño a usar dos simples letras que si no las aprendes a utilizar de manera efectiva y sobre todo a tiempo,  puedes llegar a comprometer todo tu ser, esas letras forman el monosílabo: NO.

RunningLama: O mi maestro Universal. Quien esta presente en casi todos los días de mi vida y me ayuda a mantener un equilibrio con las enseñanzas de todos y cada uno de mis anteriores Lamas.

Me ayuda a: entender, divagar, pensar, analizar, disfrutar, sonreír, llorar, gozar, sentir, negar, afirmar, aceptar, investigar, aprender, respirar, esforzar; en pocas palabras me ayuda de una manera simple y terrenal a aceptar mi vida tal y como es.

Me ayuda a retarme día con día, a saber que puedo perder una o mil batallas, pero a jamás abandonar la guerra porque siempre existe la esperanza de salir victorioso y gracias a ello es que cuando en alguna competencia, el cansancio llega a mi cuerpo, siempre me pregunto: ¿En verdad ya no puedo dar un paso más?, la respuesta es que al día de hoy, siempre nos hemos visto en la meta.

Me devolvió o mejor dicho, despertó mi espíritu competitivo que un día alguien durmió con unas simples palabras, porque yo así lo permití. Gracias a este Lama hoy sé que puedo librar la más feroz de las batallas sin dar ni pedir cuartel.

Este viaje algún día tendrá un destino final, totalmente desconocido, pero es mi deseo que cuando ese momento llegue y sea hora de abandonar este vehículo llamado cuerpo, al mirar atrás pueda yo decir “que bien lo pase”. Mientras ese momento llega, me voy a mantener alerta a las enseñanzas de mis Lamas o incluso, a la llegada de nuevos Lamas, porque este proceso de aprender jamás termina, también seguiré manteniendo la única promesa que hice hace siete años, la de cuidarme siempre y en todo momento.

Aquí en el DiabeTibet: “¡Nos vemos donde siempre... En La Meta!”

Gracias por leer, con afecto,
Edgar.


viernes, 5 de octubre de 2012

Maratón se escribe con ...D



Maratón se escribe con D...

Septiembre 2 del 2012, las 4:10 hrs. Es momento de levantarse, tomar la primer medida de glucosa, desayunar y vestirnos para irnos a nuestro gran compromiso de cada año, correr el Maratón de la Ciudad de México en su treintava edición, atrás quedaron los entrenamientos, la selección del outfit, ir por el paquete  y dejar por escrito la promesa, observar la línea azul, la cena de carbohidratos, las competencias previas donde una vez más pude romper mi record de Medio Maratón dejando ahora el tiempo en 1:40:56 para la distancia de los 21K.



Todo esta listo, ya estoy reunido con mi equipo, los Runners+ quienes siempre con esa gran camaradería que nos caracteriza, comparto fotos, sonrisas, ideas y pensamientos, buenos deseos y sobre todo las mejores vibras; estamos todos juntos, los que debutarán y los que refrendaremos el titulo que pocos pueden portar, el titulo de “Maratonista”, algo a lo que solo pocos se atreven.



Las 7:00 hrs. Y el balazo de salida suena para dar paso a las grandes guerreras del asfalto, las mujeres que con todo pundonor, orgullo, fuerza y valor van también a enfrentar a “La Bestia”, sin dar ni pedir cuartel, para todas ellas mi admiración y respeto.

Las 7:15 hrs. Llego nuestro momento y aquí vamos en busca de recorrer la mítica distancia de los 42 kilómetros con 195 metros, el recorrido es pintoresco, lleno de cultura, belleza y esplendor, recorrer avenidas emblemáticas, cruzar frente a monumentos históricos y sentir lo vivo que esta nuestro Distrito Federal es algo que se tiene que respirar, que se tiene que vivir.



A lo largo de toda la ruta voy encontrando a grandes amigos y corredores, unos que me pasan y otros a los que yo paso, eso no importa, lo bello es que vamos todos juntos, miles de almas con un mismo objetivo vamos a lo largo del camino compartiendo más que asfalto, compartimos sueños, ilusiones y un gran espíritu guerrero.



A lo largo de la ruta y en cada una de mis mediciones todo esta en orden, valió la pena todo lo entrenado, vamos compensando de manera perfecta, mantenemos el ritmo de carrera esperado y aún a pesar de que me hicieron falta algunos entrenamientos, voy por toda la ruta muy bien, contento, alegre, encontrándome en todo momento conmigo mismo, ¡carajo! Que bello es saberte y estar consciente de que vas en cuerpo y alma al unísono.

El calor a lo largo de casi toda la ruta ya hizo estragos, tengo mucha sed y el abasto del K37.5 se me fue, sé que más adelante, en el K39 me espera algo formidable, la gran Porra Mitotera de los Runners+, pasar al lado de ellos y recibir sus muestras de cariño, aprecio y apoyo hacen que salga la reserva de combustible para tener un gran cierre.



El K40 ¡por fin!, un lugar para saciar mi sed y refrescarme un poco, con paso firme aunque ligeramente cansado me enfilo a la meta, mando mensaje por celular a mi familia avisando que estoy por finalizar la prueba, la veo, esta frente a mí, el arco que sostiene el reloj que marca tu tiempo de carrera, contengo la ganas de sprintar y solo mantengo la firmeza de mi paso y por fin, una vez más con los brazos en alto, el pecho erguido y la cara cubierta con una gran sonrisa atravieso el umbral mágico que me refrenda como Maratonista, ello me trae un regalo extra, ¡un nuevo record personal!, en tan solo 3:41:02 una vez más lo le conseguido.



Posterior a cruzar la meta y camino a recibir mi medalla me encuentro entre el público asistente a mis amigas de EsTuDiabetes, Claudia y Ernestina quienes me regalan una foto con una manta, regalo inesperado y muy reconfortante, Gracias por tan lindo detalle.



Posterior a ello a reunirme con mis tres bellas mujeres, esposa e hijas, quienes son uno de los estímulos más grandes que tengo en la vida, esta es de las pocas veces que sin importar lo sudado que estoy, me dan beso y abrazan ...Ja Ja Ja, pero bien ganado y merecido ese beso y abrazo de cada una de ellas, las Amo.

Sin temor a equivocarme les puedo escribir que alma, vida y corazón fueron desparramados por sobre toda la línea azul, esa que marca la ruta de los 42K, una vez más, palabra empeñada, palabra cumplida, ...Nos vimos donde siempre, ...¡En La Meta!



Muchos detalles están y viven en mi mente y corazón, pero ahora quiero compartir contigo como se escribe la palabra “Maratón”, una palabra que se labra y se forja a mano, mejor dicho, a pie.



Por todo lo vivido es que Maratón se escribe con D de ...

Destreza: porque al correr necesitas ir enfocado y con todos tus sentidos puestos en la carrera, tu estrategia cualquiera que esta sea no puede fallar y en caso de presentarse algo inesperado debes poder convertirlo a tu favor o en el menor de los casos evitarlo o minimizarlo para que no afecte tu resultado.

Disciplina: porque son muchos y variados los entrenamientos que tendrás que vivir para enseñar a tu cuerpo y mente sobre fatiga extrema, tendrás que acostumbrarte a horarios poco comunes, condiciones climatológicas algo adversas, al dolor en tu cuerpo, a por un momento pensar que no lo conseguirás, pero si te mantienes apegado a tu plan, esto ultimo no sucederá.

Dar: Tienes que estar dispuesto a entregar tu alma, cuerpo y sobre todo tu corazón, serán muchos los días que tendrás que afrontar de duros y extenuantes entrenamientos para poder cruzar la meta y ello implica darse así tal cual, por completo, así que si apuestas a ganar, entonces juega a ganar y dalo todo.

Distancia: Porque correr un maratón tiene como gran fiesta el día que recorres 42 Kilómetros, pero recorrerás muchos más haciendo trabajos de distancia, de velocidad y de cuestas, por momentos tu vida dejará de medirse en tiempo para que ahora la veas pasar en función de varios cientos de metros acumulados, disfrútalos todos.

Decisión: Todos tenemos un gran motivo para querer correr un maratón y una vez que esté se manifiesta y te hace decidir enfrentar a “La Bestia” del atletismo, te puedo decir que acabas de dar el primer y gran paso para conseguir tal hazaña, pero ten claro que la decisión que acabas de tomar es mucho más que correr muchos kilómetros, es sin duda una decisión que cambiará tu vida en todos los sentidos y para siempre.

Demostrar: A ti mismo y a nadie más de que estas hecho, correr es un duelo contra ese ser que se te planta enfrente todas las mañanas en el espejo, ¿Quieres derrotarlo?, pues enfréntalo con cada entrenamiento dando lo mejor de ti y llegado el gran día, sal y rómpete el alma, el cuerpo y el corazón para vencerte, si así lo haces, seguro ganas.

Deseo: Puede ser que quieras ponerte a prueba, que tu amor al deporte te haya llevado a querer vivir esta experiencia llamada maratón o puede ser cualquier otra cosa que te inspire, lo importante es que es “tu deseo” correr un maratón y eso querido amigo, es querer reir y llorar, gozar y sufrir, en una palabra, es querer vivir. ¿Acaso hay una mejor manera de querer vivir que haciendo realidad tus deseos?, definitivamente no la hay.

Disfrutar: Correr el maratón no es fácil, ya sabemos todo lo que implica, pero con todo lo extenuante que es esta prueba no se trata de ninguna manera de que esto se convierta en un calvario, al contrario, en todo momento debes, a pesar de lo duro de los entrenamientos o lesiones que en el camino pudieras encontrar, disfrutar al máximo cada momento vivido. Lo más importante, el gran día solo dedícate a saborear todo lo que te ofrece el maratón, desde el balazo de salidas hasta que hayas cruzado la línea de meta, atesora y guarda cada uno de esos momentos en tu corazón, correr un maratón es sin duda inolvidable, de ti depende de que sea una experiencia ciento por ciento satisfactoria y placentera.

Dios: Sin importar tus creencias religiosas o tu espiritualidad, agradece a ese ser supremo que te permitió vivir esta gran experiencia, nada es obra de la casualidad pero si de la causalidad. Yo doy gracias por la gracia que me fue concedida de seguir con vida y poder a través de esta pasión del Running aprender de la vida y de lo que soy en ella, también le agradezco la gracia de que pueda yo compartirlo contigo a través de estas líneas.

¿Y porque no?, ...¡Claro! por instantes te siente eso y más; yo también me he sentido Dios del Olimpo con cada meta cruzada y más si acabo de devorar los 42 kilómetros con 195 metros, es un instante que a la lente de una cámara fotográfica dura no más de 2 segundos pero imborrable en mi mente y sobre todo en mi corazón.

Dedicatoria: Siempre a lo largo de la ruta van en mi mente y corazón la familia y los amigos, todos ellos que sin tener la obligación de hacerlo siempre me alientan con alguna frase, algún “like”, de verdad, el camino es más fácil y llevadero cuando uno se sabe querido por tanta gente, Gracias por dedicarme su tiempo. Yo les dedico con todo gusto este gran esfuerzo como retribución a sus finas y distinguidas atenciones, también lo dedico a aquellos que al igual que yo viven con algún padecimiento crónico y no pueden valerse por si mismos, así como a aquellos que no se han atrevido a tomar el control de su enfermedad.

Pero especialmente lo dedico a una de las mujeres más importantes en mi vida, a alguien que me ha llenado de cariño y ternura, de cuidados y que por ella es que sigo aquí vivo y corriendo, a mi bella esposa Patty con todo mi amor y cariño van estos 42 Kilómetros con 195 metros. ¡Gracias!



Diabetes:

Correr un maratón con Diabetes significa:

Monitorear niveles de glucosa antes, durante y después de entrenamientos y competencias.

Hacer ajustes en la alimentación para mantener un adecuado consumo de carbohidratos conforme al plan de entrenamiento avanza y que ello no impacte mis niveles de glucosa.

Ajustar la toma de medicamento, especialmente en los días de entrenamientos matutinos y de mucha distancia.

Estar consciente que todo mi organismo se encuentra en equilibrio manteniendo en todo momento presión arterial, lípidos y peso corporal en niveles normales.

Jugar al alquimista para encontrar la mezcla adecuada entre agua y bebidas isotónicas que permitan mantener niveles de electrólitos, aporten energía e hidraten sin que ello implique un riesgo para mi salud.

Experimentar con dulces, con sus diferentes gramajes, sabores y presentaciones que me ayudaran a compensar posibles hipoglucemias sin que estas se conviertan en hiperglucemias.

Demostrar al mundo que “Con Diabetes Se Puede”



Mi Diabetes, compañera de por vida desde hace 6 años que en todo momento me haces ser y estar consciente de mi cuerpo, de mi espíritu, de mi vida; gracias a ti, he podido enfrentar y de a poco, derrotar a todos y cada uno de los demonios que a veces me atormentan.

Correr un maratón al menos una vez al año, más que un reto, es un tributo para todos aquellos que me siguen y apoyan de manera incondicional, familia y amigos incluidos.

Correr un maratón al menos una vez al año, más que un reto, es una confrontación contigo para recordarte que no me vas a vencer, sé que todos y cada uno de los días de mi vida estas a la espera del mínimo tropiezo de este ser que en el que habitas, pero que de ninguna manera conseguirás causar daño alguno porque el control es mío.

Correr un maratón al menos una vez al año, más que un reto, es un homenaje a mis seres queridos que en todas y cada una de mis carreras cuidan mis pasos desde la otra vida, Abue Efi y Papá Beto, por Ustedes es que siempre llego a la Meta y para Mi, mi familia y mis amigos es que siempre llego a la Meta, gracias por su protección, sin duda un bello regalo.

Nos vemos en el Maratón 2013, gracias por tu tiempo y por leer.

PD ...a los que directa o indirectamente (e incluso y sin previo aviso de parte mía) colaboran con sus fotos ¡Muchas Gracias! Por captar con la lente bellos y gratificantes momentos.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

Maratón 2011: Retando a La Bestia ...



Dicen que no hay quinto malo y este año coinciden 2 cosas, mi quinto año viviendo con Diabetes tipo 2, lo cual efectivamente no es nada malo, todo lo contrario, pues mantengo mi control estable y por otro lado habré de enfrentar por quinta ocasión a la Bestia de los 42.195 Kilómetros llamada Maratón.

El Maratón de este 2011, inicio el día que termine el del 2010, me llevo 4 maratones aprender sobre el desgaste en mi organismo en una prueba tan extenuante como lo es correr 42 kilómetros, aprendí a forjar y formar resistencia, pero no basta solo eso, así que para el 2011 decidí no solo enfrentar a “La Bestia”, además de ello decidí retarla, ¿Cómo? … logrando pasarle por encima, primero por debajo de mi record personal; segundo, hacerlo en 4 horas y por ultimo, vernos donde siempre ... ¡En La Meta!

Mis anteriores ediciones de maratón fueron todas muy por arriba de las 4 horas, ahí están los números, fríos como siempre y que lo único que reflejan es que soy “lento pero seguro”, solo que el espíritu competitivo quiere siempre un poco más.



Con la plena conciencia de que la resistencia estaba más que cimentada habría que trabajar entonces en velocidad, pero cuando vives con Diabetes el reto es doble porque además hay que controlar las hipoglucemias que hacen acto de presencia después de 1 hora de competencia continua y que por precaución hacen que disminuya mi ritmo de carrera hasta no restablecer un nivel óptimo de azúcar. Por lo tanto hay que encontrar ese umbral que permite estar con un nivel de azúcar en rango y que además me deje ser más veloz ya que a mayor intensidad de ejercicio, mayor gasto de energía, así de simple.
Sin exagerar y cuidando de no lesionarme los puntos clave de entrenamiento este año fueron:

1) Carreras más cortas pero más rápidas (entre 8K y 10K a ritmos de entre 5:30, 5:00 y hasta 4:40 min./Km.)

2) Trabajo de fuerza a base de ascensos en pendientes prolongadas pero poco grado de inclinación en rutas de 8K, 10K y 12 K. Así mismo sesiones de escaleras para compensar series de velocidad (que por falta de pista –a la mano y bien marcada - no hice)

3) Estiramiento de piernas en cada sesión de entrenamiento aprendido en Wharton Performance©

4) Entrenamiento grupal, sin duda una experiencia fabulosa con el grupo de corredores Runners+©, ya que hasta antes de iniciar este año era corredor solitario, pero tengo en claro que correr en grupo te vuelve competitivo pues tienes compañeros que te “jalan” cuando crees que ya no puedes dar un paso más o bien te hacen y ayudan a ir más rápido.

5) Respetar todas y cada una de las rutas largas una vez iniciadas (20K, 24K, 26K, 30K, 32K y 36K)

6) Los días Lunes invariablemente se volvieron de “Descanso Activo”, es decir, con sesiones de bicicleta fija, sin tensión y trabajando ritmo de pedaleo entre los 25 y los 30 Km./hr.

De tal manera que estamos listos, puestos y dispuestos a una vez más a dejar el alma, corazón y vida sobre el asfalto, conforme pasan los entrenamientos voy adquiriendo confianza de que conseguiré derrotar a la Bestia acorde a lo planteado.

Los records uno a uno han caído, sin duda soy un corredor medianamente más rápido. Aquí una comparativa de competencias en las que participe previas al maratón y con lo que eran mis mejores marcas en años anteriores:





La convocatoria ha sido publicada y no puedo esperar, me inscribo a los dos o tres días de publicada la convocatoria para reafirmar el compromiso, Mí compromiso, orgullosamente portaré el número 367. Conforme el tiempo avanza, el nerviosismo aumenta, la adrenalina fluye, estoy inquieto y en mi deambular por las calles busco la línea azul que marca la ruta que habremos de recorrer y está no aparece,  ahora lo entiendo y sé porque, hubo al menos tres cambios de ruta desde que se publicó la convocatoria.

El tiempo ha transcurrido y estamos a una semana de la gran batalla, semana de “relax” (tapering en el argot Runner), se acabaron las sesiones duras, las cuestas, las distancias largas, solo “easy runs” para que la mente genere en el cuerpo una “demanda” por salir a devorar kilómetros.

Una imagen dice más que mil palabras, Viernes 26 de Agosto y acudo por mi paquete, ¡Oh sorpresa!, la frase (Mi Frase) que uso en todas y cada una de mis carreras nos recibe y comienzo a pensar seriamente en pedir y cobrar regalías a Marcelito por atreverse a usarla sin mi consentimiento, por lo pronto tendré que registrarla con el respectivo copyrigth©.



Recibo mi chip, mi número, playera y el resto de souvenirs, recorro la expo que se ha montado, busco entre los asistentes algún conocido, saludo y deseo suerte a otros compañeros de la chancla y el asfalto con los que me encuentro. Estampo mi dedicatoria en el muro que se ha colocado para ello.



Ahora hago una última revisión a la estrategia y plan de carrera, dicho sea de paso, esta es la primera vez que planifico kilómetro a kilómetro una competencia, así que en teoría también todo está listo para cumplir con los objetivos.



Algunos amigos me han preguntado por la ruta que seguiremos las miles de almas que correremos el maratón y el medio maratón, así que mando ruta gráfica y mi plan de carrera, la verdad me entusiasma la idea de saber y pensar que alguien pueda irse a parar en alguno de los puntos donde pasaremos y me brinde además de un saludo alguna palabra de aliento.

Viernes por la noche, cena de carbohidratos con Runners+, todos juntos, medio maratonistas, maratonistas y porra compartiendo un rato ameno y placentero, de convivencia, se habla, se respira y se come solo de running, todos estamos ya con la adrenalina al 110% y más de uno deseamos ya estar en el asfalto. Es digno de reconocer que de los que habitualmente entrenamos, un alto porcentaje ya es y otros tantos decidieron convertirse en maratonistas.



Sábado previo al maratón, mi primo Lalo se ha ofrecido de último momento a ayudarme con mi playera del equipo para colocar tres logos, mis tres causas que quiero y deseo recorran conmigo los 42 kilómetros, quiero que todo aquel que me vea cruzar las calles de la Ciudad de México sepa que no solo es correr por correr, que estoy comprometido con mi padecimiento y me solidarizo con otros que viven con una condición similar a la mía, es una pequeña manera de retribuir algo de lo mucho que he obtenido de ellos. En el reverso van los logos de la red social de EsTuDiabetes.org y el de Red de Acceso; al frente el logo del círculo azul que conmemora el Día Mundial de la Diabetes, además voy a usar las lycras de mi otro equipo: DiabeSport. Muchas gracias Lalo, gran detalle y estupendo trabajo, muy significativo para tu servidor.



Sábado por la noche, ya estamos a menos de doce horas de iniciar la gran aventura, para bajarle un poquito, pero solo un poquito a los nervios y a la ansiedad, previo a cenar y a ir a descansar, preparo y dejo listo todo el outfit así como mi kit de supervivencia, nada puede faltar, todo tiene que estar perfecto.



A dormir, a relajar el cuerpo y dejar que la mente siga soñando con la meta que esta a unas horas de ser alcanzada, porque no hay duda que mientras tengamos en el consciente y en el subconsciente nuestros objetivos estos siempre serán realizables, así que a soñar con cada kilómetro a recorrer , a soñar por quinta ocasión con un momento de gloria, para vernos ahí, donde dijimos, donde siempre … ¡En La Meta!.

Cruzando el Atlántico, he recibido en días previos al maratón una grata sorpresa, sin duda, uno de los mejores regalos que me han obsequiado; cargado con toda la buena vibra que alguien me puede enviar, ahora tengo mi dije con el símbolo del OM (Mantra Hindú que significa en equilibrio entre lo físico y lo espiritual), gracias Belén por tan lindo detalle que siempre me acompaña por todos y cada uno de los caminos que recorro.



Domingo 28 de Agosto del 2011, las 4:30 hrs. Suena el despertador, es hora de levantarnos y previo al desayuno realizó mi primer monitoreo de glucosa, amanecemos perfectos con 97 mg/Dl de azúcar en sangre, lo tomo como un presagio de que todo irá bien en este día, a desayunar acorde a mi plan alimenticio (otros le dicen dieta), nada nuevo solo agregamos una carga extra de carbohidratos en cereal. 

Ya estoy desayunado y ataviado, el reloj marca las 5:30 hrs. Es momento de partir al punto de reunión con los Runners+, así que me enfilo hacía el centro y como ya es costumbre estaciono el auto en Plaza Juárez, llego en pocos minutos y camino hacía el hotel Hilton ubicado en Av. Juárez y ya estamos todos juntos, listos para salir y enfrentar a la bestia. Aún está oscuro y a nuestro paso hacía el zócalo capitalino únicamente encontramos corredores y familia o amigos que les acompañan, es una mañana fresca, una mañana en la que se respira ambiente de maratón.  Las damas salen primero, así que apresuramos el paso para asegurar que nuestras co-equiperas lleguen con tiempo al punto de partida sin contratiempos, una vez más el “sexo débil” demuestra a carta cabal que esa manera de llamarles es solo un mito, la realidad es contraria y se queda corta a lo que en verdad las mujeres pueden hacer, mi respeto y admiración para cada dama maratonista. Las chicas se encuentran ubicadas en el bloque de salida.



Son las 6:45 hrs. Y es necesario hacer la segunda medición de glucosa, el tiempo transcurrido desde el desayuno y el trote de calentamiento han consumido parte de mi combustible, el glucómetro marca 69 mg/Dl, al borde de iniciar una hipoglucemia, así que a compensar con dos pastillas Dex4 de 4gr. Cada una más una barra de cereal para poder iniciar la competencia en unos minutos más.

Se escuchan las notas de nuestro himno nacional, la cuenta regresiva y ¡booom!, el cañonazo de salida para las damas, las 7:00 hrs. Ellas salen a entregar también alma, vida y corazón, nosotros los caballeros ingresamos a nuestro bloque de salida, cada corredor hace ajustes de último momento, apretar las agujetas, verificar reproductores MP3, alistar cronómetros , movimientos suaves de estiramiento, todo parte de la emoción y las ganas por ya salir a devorar kilómetros. Se escucha nuevamente el himno nacional que nuevamente hace vibrar todas y cada una de mis fibras patrióticas, cuenta regresiva, cañonazo de salida y ¡allá vamos! 



Rodeamos el zócalo y nos enfilamos hacía Av. Juárez para incorporar a Reforma, veo pasar los primeros tres kilómetros a un ritmo más rápido del planeado, voy a 4:40 min/K, es la euforia del arranque e inicio del maratón, me van jalando todos los corredores, sé que debo ajustar y reducir mi ritmo para asegurar cumplir mi plan. Justo al pasar el kilómetro 4 recibo la primer sorpresa, veo a mi hermano Jorge que se alista para salir en el contingente que correrá medio maratón, me saluda y me brinda ánimos, él se queda a esperar a mi otro hermano Beto, mi sobrino Beto Jr. Y a Lalo mi primo a quienes intentaré alcanzar para llegar juntos a la meta.

El kilómetro 5 y el ángel de la Independencia nos saludan, respetando mi estrategia de hidratación y compensación de azúcar, bebo Gatorade , sigo luchando por reducir mi ritmo, a la par de mi se encuentra corriendo gran amigo y corredor: Mike Castañeda. 



El kilómetro 10 en el corazón de Polanco esta a la vista, hago mi tercera medición, un perfecto 98 mg/Dl aparece en pantalla, nuevamente bebo Gatorade en el puesto de abastecimiento y además agrego una Dex4, es lo planeado para mantener mi ritmo de carrera que en esos momentos por fin pude establecerlo en 5:25 min/K.  A partir de este kilómetro empiezo a encontrar amigos runners, solitarios, de otros equipos y clubes, paso a unos cuantos y otros tantos me pasan a mí, no importa la playera que cada uno porta, ni la velocidad que cada uno lleva, simplemente somos corredores compartiendo una vez más como otras tantas el asfalto. Kilómetro 15, ritmo de 5:30 min/K y nuevamente Gatorade, corriendo obre Reforma en dirección al centro a la altura del metro Auditorio.

El kilómetro 20 aparece, voy al cuarto test de glucosa, 73 mg/Dl obtengo por respuesta, Gatorade y una Dex4 para compensar pues si bien estoy en rango, ese nivel de azúcar ya es bajo y el ritmo de carrera que ahora es ligeramente más rápido (en 5:15 min/K) ocasionará que rápidamente se consuma, aprovecho para hacer una breve escala técnica que me consume aproximadamente 1 minuto. Estamos en plena Roma – Condesa, la avenida Oaxaca y lo que sería aproximadamente el kilómetro 23 nos recibe con un grupo de apoyo de los Runners+, otros grandes amigos  y corredores Juan Manuel Audelo y Eduardo Rodríguez nos saludan y regalan fotos, momento que uno aprovecha para “tirar rostro” e inyectar ánimo y júbilo a nuestro sentir y pensar en ese momento pues ya hemos superado la mitad de la prueba, pero lo mejor y más duro esta por venir.



Kilómetro 25, saliendo de la Condesa para incorporar a Av. Revolución que se torna en un río casi escarlata, hemos entroncado ya con los corredores de medio maratón, aquí el contingente crece, a los del medio maratón se les nota la alegría en el rostro, van frescos recién unos kilómetros atrás iniciaron su prueba, los que vamos en el maratón reflejamos otra cosa, concentración, enfocados, estamos a media prueba, tomando decisiones entre mantener, aumentar o disminuir el ritmo, La Bestia cambia con cada kilómetro, así que lo mejor es mantener la estrategia, sigo en ritmo de 5:15 min/K. Mentalmente la Avenida Revolución representa uno de los retos en la ruta pues representa una prolongada pendiente de 4 kilómetros de longitud. Justo y casi para finalizar este tramo, en el kilómetro 29, un regalo más del maratón para su servidor, SanduK mi amiga y pupila (de medio maratón) se une conmigo para acompañarme por unos cuantos kilómetros, ella también vive con Diabetes así que lo primero que hace es preguntarme como estoy, me ofrece ayuda cuando pasamos el kilómetro 30 ya que era necesario hacer mi quinta medición de glucosa, 106 mg/Dl indican una buena compensación desde el K20, platico poco con ella, voy muy metido en mi carrera y driblando corredores rezagados de maratón que están enfrentando a la pared y a uno que otro ya cansado o de ritmo lento del medio maratón, ¡hay mucho transito humano!, nuevamente llego a la conclusión que es mil veces ver llena una avenida como lo es la de los Insurgente infestada de “Maquinarias Humanas” que con Máquinas de combustión interna, cruzamos el kilómetro 33 y ella se despide dejándome sus mejores deseos y buenas vibras para concluir la prueba, SanduK el apoyo en ruta es sumamente valioso de lo más apreciado por cada corredor, se vuelve estimulante, gracias de todo corazón por compartir esos kilómetros conmigo, fueron oro molido, no hubo pared. 

A estas alturas ya he dado alcance a algunos Runners+ que corrieron medio maratón, recuerdo a Ale Gaucin, al Inge Carreño, Karla Zepeda todos ellos a paso firme, concentrados en lo suyo. El kilómetro 35 hace su aparición, nuevamente estamos en la colonia Roma solo que del lado de Insurgentes. En lugar de pared, enfrente “la venganza de Moctezuma” (mi conclusión es que lo ácido del Gatorade ocasiono este ligero malestar), afortunadamente los organizadores tuvieron a bien poner baños cada 5 kilómetros, así que aprovecho para hacer lo propio, por la perdida de ritmo mientras duro la escala técnica, antes de reiniciar, realizó estiramientos, compenso con Gatorade y hago uso de mi arma secreta para el cierre: ¡Un pulparindo! que con sus 12 gr. De azúcar me asegurara terminar la prueba entero pues a estas alturas el desgaste energético es bárbaro y la aceleración del metabolismo hará que las Dex4 de 4 gr. Se vuelvan nada. Fue una escala técnica de aproximadamente 5 ó 6 minutos, reviso mi plan de carrera y veo que no hay peligro, que el objetivo sigue dentro de lo estimado y que estoy próximo a cumplirlo.

Cruzó la Glorieta de los Insurgentes, una pequeña pero canija pendiente por su grado de inclinación y por el kilometraje recorrido a esas alturas (aprox. 37 kilómetros), llego a Reforma y me enfilo hacía la esquina que se forma con Bucarelí, ahí sé que se encuentra otro de los contingentes de apoyo de Runners+, es el kilómetro 39, vengo a un ritmo de 6:00 min/K y veo a Aurea, Juan Pablo, Valeria, Erika y otros más (disculpen si no los menciono a todos), pero lo que Yo y otros compañeros vivimos en este punto gracias a Pedro García fue simplemente maravilloso, él se empareja conmigo y me ofrece de todo: agua, coca-cola, dulces, chocolate, naranja, plátano pero lo más valioso, sus palabras, nunca voy a olvidar el “te ves entero”, “vas muy bien”, “ya falta poco”, con esa gran carga emocional y el espíritu fortalecido me enfilo hacía los últimos kilómetros. 



Me encuentro sobre el kilómetro 40 sobre el Eje Central, debería haber realizado aquí mi sexta medición, pero me siento confiado y además sé perfectamente por síntomas físicos que vengo bien, ya no saco mi glucómetro y simplemente me dispongo a disfrutar los últimos 2 kilómetros de la competencia, justo en ese momento me encuentra Adriana Ávila, amiga y gran corredora a quien solo tenía el gusto de conocerle a través de los medios electrónicos, ella me reconoce por la playera y nuevamente recibo una descarga de estímulos, al escuchar sus palabras de “Te ves muy fuerte” sale combustible extra para cerrar dignamente mi quinto maratón. Acelero un poquito, paso el kilómetro 41 y mando mensaje por celular a mi familia que ya me esperan en meta, encuentro y paso a Mike Castañeda y a nuestro nuevo amigo tapatío Guillermo quien venía terminando su medio maratón.

Mis hermanos Beto y Jorge, sobrino Beto Jr. Y primo Lalo ya concluyeron el medio maratón, por los tiempos realizados por ellos y el mío, estuve a menos de 10 minutos de alcanzarlos, aquí una foto de mis hermanos en su momento de gloria porque dicho sea de paso es hasta el momento, su mejor 21K.



Estoy pasando el kilómetro 42, restan 195 metros, veo mi cronómetro y me doy cuenta de que voy a conseguir mi objetivo de correr en 4 horas, mejor que eso, ¡correr abajo de las 4 horas! y justo cuando mi reloj marca las 3:51:15 (y el oficial un poco más) cruce el umbral que una vez más me convirtió en Dios del Olimpo por unos instantes, efímeros sí, pero que en mi mente y corazón están tatuados y una vez más viví la gloria, nada como el sabor de la victoria, nada como retarse y vencerse uno mismo. 



Al momento se agolpan en mi mente todos los instantes previos al maratón: entrenamientos, mediciones de glucosa, plan de carrera, cena de carbohidratos, competencias previas, estiramientos, ir por el paquete y muchos más. Todo cuenta y todo suma, ha sido un gran esfuerzo, conseguí una vez más vencerme en lo físico y en lo mental, aprendí nuevamente de mi metabolismo y su comportamiento, se ratifica nuevamente que “Con Diabetes Se Puede”. No pude evitarlo (ni hubiese querido hacerlo), llore, llore como un niño, lágrimas de felicidad y de gozo por haber conseguido mi meta.  Por haber vencido a “La Bestia”.



Al observar mis tiempos: Planeados Vs. Realizados (los oficiales y los registrados en mi cronómetro), esbozo una sonrisa de gran satisfacción, un gran plan, una gran ejecución, un gran objetivo cumplido, así de fácil, así de simple. La Bestia merece respeto,  si la consideras cualquier cosa te hará pagar el precio durante la carrera y posterior a ella, pero si la enfrentas con valor, decisión, preparación y humildad la podrás vencer y entonces orgullosamente te llamarás “Maratonista”.



Vivir con Diabetes, no es fácil, no es gripa, no hay conjuros ni pócimas mágicas que te devuelvan la salud, como tampoco lo hay medicina o tratamiento alterno que haga que desaparezca, pero existe el buen control basado en alimentación balanceada y acorde  a un plan alimenticio, respetar tu medicación y análisis clínicos, ejercitarte, aprender y documentarte sobre la enfermedad, mantener una actitud positiva y el monitoreo, esto se hace un día a la vez, porque así se vive la Diabetes “solo por hoy”.

Aquí dejo una imagen del monitoreo realizado de Enero a la fecha en el que corrí el maratón, cada lanceta y cada tira reactiva es una punción en mis dedos, ¿duele?, a veces si y a veces también, antes o después de cada punción hay toma de decisiones referentes a medicar, a la ingesta de alimentos así como la manera de entrenar (en función de cantidad e intensidad) y desde luego, en como poder y saber compensar durante, los entrenamientos de distancia, las carreras de montaña, medios maratones y por supuesto mientras nos mantuvimos retando a La Bestia, cada punción en mis dedos me ha dado la oportunidad de conocer más sobre mi organismo y así darles a Ustedes, familia y amigos que estoy cumpliendo mi promesa de siempre cuidarme. Porque cuando la palabra se empeña, lo menos que puede hacerse es cumplirla y si en correr se me va la vida y la vida es un juego en el que todos participamos, no queda más que saber y entender “que una deuda de juego, es una deuda de honor”, señores al día de hoy, están pagados.



La otra vista del maratón, la otra medalla, la invisible, la que nadie coloca en mi cuello, la que solo yo sé, vivo y siento día con día, que si bien fue narrada a Ustedes en párrafos previos, aquí esta, mis lecturas de glucosa durante el reto a La Bestia con su respectiva documentación de cómo compensar, eso no esta en los libros, no me lo contó el primo de un amigo, no aparece aunque lo busques en yahoo o en google.  Esto es VIVIR con Diabetes. Esto es CORRER con Diabetes. Esto es Retar a La Bestia del Maratón y además ... ¡Ganarle!.



Infinitas gracias a Dios, a mi familia, a mis amigos, a la banda Runner especialmente a mi otra familia los Runners+, a la comunidad de la red e Acceso, a la comunidad de EsTuDiabetes, al público en general que siempre esta presente en estas y otras justas deportivas y que son un gran incentivo para nosotros los corredores. Espero hayas disfrutado la lectura, gracias por tu tiempo y recuerda, nos vemos donde siempre ... ¡En La Meta!.

Un abrazo, Edgar.

PD ... Gracias a todos los que directamente o indirectamente contribuyeron con sus fotos para poder documentar esta historia.